Poner la justicia en el centro de la reconstrucción nacional en Nicaragua

(AP Photo/Esteban Felix)

Corren malos tiempos para los criminales de lesa humanidad. En Madrid han condenado a 133 años de cárcel a unos de los responsables de la masacre en la UCA de El Salvador en 1989; en Koblenz, Alemania, se juzga desde abril, a torturadores sirios; Holanda ha anunciado que acusará al régimen sirio ante la Corte Penal Internacional; han capturado en Francia al dueño de la radio Las Mil Colinas, principal instigador del genocidio en Ruanda; y en San José, Costa Rica, un tribunal de conciencia ha condenado al régimen orteguista por el uso de la violencia sexual como instrumento de tortura en contra de quienes protestaron en la rebelión de abril de 2018 en Nicaragua.

Todos estos casos están atravesados por un mismo eje: han sido procesos lentos que en la mayoría han requerido muchos años. Pero como afirmara en estas páginas Almudena Bernabéu, calificada por muchos como “la pesadilla de los torturadores y genocidas”, la justicia avanza “pasito a pasito” pero termina alcanzado a los culpables…

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Texto publicado en Confidencial Nicaragua


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